La danza árabe (más conocida como la danza del vientre) tiene un origen tan incierto como discutido, siendo una de las danzas más antiguas del mundo, que combina diferentes elementos de distintos países de Oriente Medio y Norte de África.
Se cree que tiene su origen como forma de ritual pagano, de culto a la fecundidad.
Algunos expertos apuntan a Grecia, para situar su surgimiento, concretamente en las danzas esotéricas practicadas como parte de los rituales de ofrenda a los dioses.
Con
esta danza la mujer (o parte feminina del hombre) trabaja espíritu y
cuerpo, principalmente los músculos del abdomen y la flexibilidad de la
cadera.
Ayuda
a superar o afrontar posibles conlictos emocionales o de baja
autoestima ya que es una vía de exaltación de la parte más femenina
relacionada con la belleza, la intuición, la fecundidad y la
concepción.
Con
esta danza la mujer (o parte feminina del hombre) trabaja espíritu y
cuerpo, principalmente los músculos del abdomen y la flexibilidad de la
cadera.
La
danza del vientre está basada en la idea de continuidad de fluidez. Es
por ello que predominan los movimientos suaves y ondulatorios,
combinados con vibraciones cortas y rápidas o bien más grandes y
marcadas.
Es
un baile en el que participa todo el cuerpo, aunque la mayor parte del
movimiento se centra en las caderas y los músculos abdominales y de la
pelvis.
Se basa en la disociación de movimientos, aprendiendo a aislar las distintas partes del cuerpo para crear distintas figuras y ritmos, que más tarde pueden ser combinados para construir diversas composiciones o coreografías.
DE LOS HOMBROS A LA MUÑECA,
DE LA CURVA DEL VIENTRE A LAS CADERAS,
ACOMPASADO CON EL PASO LIGERO Y ÁGIL,
EL MOVIMIENTO FLUYE CONTINUO,
SINUOSO,
COMO LA MÁS PURA Y
SINCERA EXPRESIÓN DE POESÍA.
COMO FLUYEN TODAS LAS COSAS EN LA NATURALEZA."

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